A PROPÓSITO DE LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS ¿QUÉ LE PASARÍA A NUESTRO PLANETA SI LOS HUMANOS DESAPARECIÉRAMOS?

A PROPÓSITO DE LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS ¿QUÉ LE PASARÍA A NUESTRO PLANETA SI LOS HUMANOS DESAPARECIÉRAMOS?

La pandemia del coronavirus nos ha hecho reflexionar en nuestro destino como humanos.
QUÉ LE PASARÍA A NUESTRO PLANETA SI LOS HUMANOS DESAPARECIÉRAMOS

¿Podremos salvarnos a pandemias más letales que la que estamos viviendo? ¿ El cambio climático por causa de la contaminación tendrá efectos más dramáticos que la que estamos viviendo? Esas son algunas de las preguntas que nos hacemos los humanos a raíz de esta pandemia que nos abate.
La BBC de Londres señala que, en la actualidad, desde la contaminación del aire en la atmósfera hasta fragmentos de plástico en el fondo del océano, es casi imposible encontrar un lugar en nuestro planeta en que el hombre no haya intervenido de alguna manera.
Tarde o temprano, la humanidad se enfrentará a su extinción. Más del 99% de las especies que han existido en la Tierra han desaparecido, la mayoría durante catástrofes y extinciones como la que acabó con los dinosaurios.
¿Cuál será la especie dominante si los humanos nos extinguimos?
La cuestión no es si los humanos nos extinguiremos, sino cuándo lo haremos. Y hay algunos que piensan que será más pronto que tarde.
En 2010, el eminente virólogo australiano Frank Fenner dijo que desapareceremos probablemente en el próximo siglo, debido a la sobrepoblación, la destrucción del medio ambiente y al cambio climático.
La vida continuaría y las marcas que dejamos los humanos en el planeta se desvanecerían antes de lo que uno píensa. Nuestras ciudades se derrumbarían, los campos crecerían y los puentes se caerían.
“La naturaleza finalmente lo descompondrá todo”, dice Alan Weisman, autor del libro The World Without Us (“El mundo sin nosotros”), publicado en 2007 y en el que examina lo que sucedería si los humanos desaparecieran del planeta.
En poco tiempo, todo lo que quedaría de la humanidad sería una fina capa de plástico, isótopos radiactivos y huesos de pollo (matamos 60.000 millones de pollos por año) en el registro fósil.
En la zona de exclusión de 19 millas (30 km aproximadamente) que rodea la planta de energía de Chernóbil en Ucrania, que fue severamente contaminada después del colapso del reactor de 1986, desaparecieron muchos hombres y las plantas y los animales prosperan de una manera que nunca antes lo habían hecho.
Un estudio de 2015 financiado por el Natural Environment Research Councilencontró “abundantes poblaciones de vida silvestre” en la zona, sugiere que los humanos son una amenaza mucho mayor para la flora y fauna local que 30 años de exposición crónica a la radiación.
En Perú, hemos sido testigos que el aislamiento por causa de la pandemia del coronavirus, fue beneficioso para la naturaleza. Muchos ríos y lagos, así como nevados se revitalizaron, nuestro mar se limpió y el aire se hizo más respirable.
En los desiertos de Medio Oriente las ruinas de hace miles de años aún son visibles, pero no se puede decir lo mismo de las ciudades que solo tienen unos pocos cientos de años en los bosques tropicales.
En 1542, cuando los europeos vieron por primera vez las selvas tropicales de Brasil, reportaron ciudades, rutas y campos a lo largo de las orillas de los principales ríos. Sin embargo, después de que la población fue diezmada por las enfermedades que los exploradores trajeron consigo, estas ciudades fueron rápidamente tomadas por la selva.
Las especies de plantas y animales que han formado vínculos estrechos con los humanos serían las más beneficiadas si desapareciéramos.
Los cultivos que alimentan al mundo, que dependen de las aplicaciones regulares de pesticidas y fertilizantes, serían reemplazados rápidamente por sus antepasados salvajes.
La repentina desaparición de pesticidas también significaría una explosión demográfica para los insectos. Los insectos son móviles, se reproducen rápidamente y viven en casi cualquier entorno, lo que los convierte en una clase de especies altamente exitosa, incluso cuando los humanos están tratando activamente de suprimirlos.
La “plaga bíblica” que devora cultivos se hará más destructiva con el cambio climático. Los insectos “Pueden mutar y adaptarse más rápido que cualquier otra cosa en el planeta, excepto quizás los microbios”, explica Weisman. “Cualquier cosa que se vea deliciosa será devorada”.
La explosión del insecto a su vez aumentaría la población de especies que se alimentan de ellos, como pájaros, roedores, reptiles, murciélagos y arácnidos, y luego un auge en las especies que comen esos animales, y así sucesivamente en toda la cadena alimentaria.
Cuando los humanos abandonen el planeta, los insectos disfrutarán de un rápido renacimiento.
Pero todo lo que sube debe bajar. Esas enormes poblaciones serían insostenibles a largo plazo, una vez que se hubieran consumido los alimentos que los humanos dejaron.
La extinción de los humanos tendría consecuencias en la red alimentaria durante al menos 100 años, antes de que se estableciera una nueva normalidad. Algunas razas salvajes de vacas u ovejas podrían sobrevivir, pero la mayoría fueron criadas como máquinas de comer lentas y dóciles que terminarán muriendo en grandes cantidades. “Creo que pronto se volverán las víctimas de carnívoros salvajes que van a comenzar a proliferar”, opina Weisman.
Esos carnívoros incluirían a las mascotas humanas, más probablemente gatos que perros. “Creo que los lobos van a tener mucho éxito y van a competir con los perros”, dice Weisman.
Una teoría sostiene que la inteligencia evolucionó porque ayudó a nuestros primeros antepasados a sobrevivir a los choques ambientales. Otra es que la inteligencia ayuda a las personas a sobrevivir y reproducirse en grandes grupos sociales.
Una tercera es que la inteligencia es simplemente un indicador de genes sanos.
“Entre los primates, el siguiente cerebro más grande por peso corporal es el del babuino, y se podría decir que sería el candidato más probable”, analiza Weisman.
“Viven en la selva, pero también aprendieron a vivir en los bordes de la misma. Pueden recolectar comida en las llanuras realmente bien y saben cómo unirse contra los depredadores”, describe.
“Los babuinos podrían hacer lo que hicimos, pero por otro lado no veo ninguna motivación para ello. La vida es realmente buena para ellos tal como es”, añade.
Los cambios que podrían expulsar a los babuinos (u otras especies) de su zona de confort podrían ponerse en marcha por la desaparición de los humanos.
Pero si todos desapareciéramos mañana, los gases de efecto invernadero que hemos bombeado a la atmósfera tardarían decenas de miles de años en volver a los niveles preindustriales.
Algunos científicos creen que ya hemos pasado puntos de inflexión cruciales, particularmente en las regiones polares, que acelerarán el cambio climático incluso si no volviéramos a emitir otra molécula de CO2.
“El cambio climático se está acelerando y en una dirección muy peligrosa”: el informe científico que alerta de cifras récord en el calentamiento global
No hay forma de saber cómo una liberación tan enorme y abrupta de material radiactivo a la atmósfera podría afectar los ecosistemas del planeta.
Y eso es antes de que comencemos a considerar otras fuentes de contaminación.
Las décadas posteriores a la extinción humana estarían marcadas por devastadores derrames de petróleo, fugas químicas y explosiones de diferentes tamaños, todas bombas de tiempo que la humanidad ha dejado atrás. Algunos de esos eventos podrían provocar incendios que pueden arder durante décadas. Debajo de la ciudad de Centralia en Pensilvania, una capa de carbón se ha estado quemando desde al menos 1962, lo que ha obligado a la evacuación de la población local y la demolición de la ciudad.
Los microbios tendrían tiempo de evolucionar para consumir el plástico que dejamos. Los caminos y las ruinas serían visibles durante muchos miles de años (el hormigón romano aún es identificable 2.000 años después) pero finalmente serían enterrados o destruidos por las fuerzas naturales.
Nuestras transmisiones también perdurarían: la Tierra ha estado transmitiendo su cultura a través de ondas electromagnéticas durante más de 100 años, y esas ondas siguen en el espacio.
Entonces, a 100 años luz de distancia, con una antena lo suficientemente grande, podrá captar una grabación de cantantes de ópera famosos en Nueva York, la primera transmisión pública de radio, en 1910.
Esas ondas persistirían en forma reconocible durante algunos millones de años, viajando cada vez más lejos de la Tierra, hasta que finalmente se debilitaran tanto que no se pudieran distinguir del ruido de fondo del espacio. Pero incluso nuestros artefactos espaciales seguirían funcionando. Suponiendo que no haya colisiones, las sondas espaciales Voyager sobrevivirán incluso a nuestro planeta.
Mientras no golpeen nada, lo cual es bastante improbable (el espacio está muy vacío), sobrevivirán al fatal encuentro de la Tierra con un Sol hinchado en 7.500 millones de años.
Serán el último legado restante de la humanidad, girando para siempre en la oscura negrura del Universo.(Herberth Castro Infantas)

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